La lluvia y la pereza nos dejaron atrapados en la cámper toda la mañana, pero al subir al Santuario de la Misericordia el viento rugĂa afuera y la calefacciĂłn nos convirtiĂł el interior en un refugio perfecto.
en plena naturaleza 🌲
Un monstruo de acero plantado junto al rĂo, ruinas que asoman como recuerdos y un final perfecto a orillas del Ebro. Hoy viajamos despacio, con frĂo, viento y muchos pusis vigilando cada paso.
Off-road, curvas, monasterios histĂłricos y vistas de infarto: hoy despedimos la escapada con un dĂa que mezcla aventura, historia y relax en la cámper.
ÂżUn pueblo fantasma, una iglesia modernista y vistas que quitan el aliento? Hoy nos perdemos por carreteras de curvas y rincones sorprendentes.
DespuĂ©s de más de un mes en Berga y dos pasos por el taller, por fin volvemos a rodar. Es dĂa de ConstituciĂłn, la pelu está cerrada y la cámper nos lleva hasta un rincĂłn precioso cerca de Bonastre donde todo vuelve a encajar.
La lluvia no entiende de horarios ni de caminos, pero yo sĂ: sigo el olor de la aventura. Entre niebla, uno de los pueblos más bonitos del paĂs y una carretera que no lleva a ningĂşn sitio, descubrĂ que a veces eso es lo mejor.
Entre llamas que escupen, fotĂłgrafos que posan y tĂşneles que llevan de Francia a España, papi y yo vivimos un dĂa de altura. Literalmente: más de dos mil metros de pura aventura y humor montañero.
Hoy descubrà que los “circos” de los Pirineos no tienen payasos, pero sà carteles que parecen una broma. Dos montañas, tres prohibiciones y un papi decidido a hacer fotos aunque me toque vigilar la camper. ¡Menos mal que en el Col du Tourmalet los perros sà dormimos calentitos!
Entre montañas gigantes y viento siberiano, descubrà el circo más serio del mundo: el de Gavarnie. Sin payasos, pero con rocas que hacen de público y un papi que casi se convierte en contrabandista.
Hoy exploramos Toulouse a pata, vimos iglesias, puentes y hasta un Beluga XL de Airbus volando como un camiĂłn gigante. Terminamos la jornada a orillas del rĂo Garonne, tranquilos y solos.
Entre arcos de piedra y cuevas misteriosas, saltos, olisqueos y aventuras: un dĂa de exploraciĂłn que parece sacado de un cuento.
Hoy empezamos el dĂa “tempranĂsimo” a las once, vimos un lago que no se dejaba pasear, una Venecia sin agua, un cañón de postal y acabamos huyendo de un evento misterioso hasta un claro secreto.