Hoy paseĂ© por uno de los pueblos más bonitos de España, olĂ siglos de historia, comĂ terraza al sol y acabĂ© la jornada bajo un puente románico. De esos dĂas que se guardan en el hocico para siempre.
en plena naturaleza 🌲
Hoy olĂa a dĂa grande desde primera hora. Un embalse perfecto, una carretera vacĂa como un cuenco reciĂ©n lamido y Cáceres entera para pasearla a cuatro patas. Mucha piedra antigua, poco tráfico y final de cine.
Salà a mear de noche y me encontré cara a cara con un zorro. Luego vinieron pueblos tranquilos, romanos por todas partes, mucho jamón y un rincón secreto junto al agua donde dormir de lujo.
Salimos tranquilos por la nacional, sin prisas ni tráfico, y acabĂ© paseando por plazas con historia, mirando monumentos imposibles y durmiendo junto a un embalse con pescadores nocturnos. DĂa redondo de patas y ruedas.
Me desperté en un sitio nuevo, buen sol, buena cama, y después… lavadora, parque, aeropuertos y una terraza llena de humanos ruidosos. Pero al final, tranquilidad y vistas a Sevilla, que es lo que importa.
Dormimos regular y llegamos tarde a Guadalupe, pero el pueblo nos recibió con calma y piedra antigua. Papi Edu se perdió entre claustros, reliquias y una Virgen pequeña y negra, mientras yo vigilaba la cámper.
Amanece con lluvia, pero Plasencia nos guiña un ojo y deja de llover justo al empezar a pasearla. Puertas medievales, dos catedrales, compras nerviosas de Reyes y un final de dĂa entre buitres, rocas y un puente del siglo diecisiete donde dormimos en silencio.
Hoy aprendà que no todos los pueblos enamoran, que algunas gargantas se miran más que se caminan y que en el embalse de Rosarito hay espacio de sobra para correr, jugar… y estrellar un dron contra una rama traicionera.
Hoy conquistĂ© puentes medievales, murallas con vistas al rĂo y montañas llenas de nieve y trineos suicidas. De Talamanca a Buitrago y del puerto de la Morcuera a un bosque perfecto para dormir calentitos.
Dormimos entre hielo y calma, espantamos fantasmas con calefacciĂłn y acabamos caminando entre buitres, castillos y barrancos. Un dĂa largo, de piedra antigua y patas cansadas, que terminĂł junto a un puente romano y mucho silencio.
Hoy paseé por Medinaceli entre arcos romanos, plazas nobles y piedras con mucha historia. Luego hubo ducha al sol, dudas camperiles y acabamos durmiendo en un área de picnic que de noche daba más respeto del esperado.
Dormimos con viento que aullaba más que yo, despertando a papi Edu para pelear con la calefacción. Luego niebla, Tarazona que parece Italia, un sanatorio abandonado que da yuyu y un escondite perfecto junto a un embalse oscuro.