Amanece con lluvia, pero Plasencia nos guiña un ojo y deja de llover justo al empezar a pasearla. Puertas medievales, dos catedrales, compras nerviosas de Reyes y un final de dÃa entre buitres, rocas y un puente del siglo diecisiete donde dormimos en silencio.
en plena naturaleza 🌲
Hoy aprendà que no todos los pueblos enamoran, que algunas gargantas se miran más que se caminan y que en el embalse de Rosarito hay espacio de sobra para correr, jugar… y estrellar un dron contra una rama traicionera.
Hoy conquisté puentes medievales, murallas con vistas al rÃo y montañas llenas de nieve y trineos suicidas. De Talamanca a Buitrago y del puerto de la Morcuera a un bosque perfecto para dormir calentitos.
Dormimos entre hielo y calma, espantamos fantasmas con calefacción y acabamos caminando entre buitres, castillos y barrancos. Un dÃa largo, de piedra antigua y patas cansadas, que terminó junto a un puente romano y mucho silencio.
Hoy paseé por Medinaceli entre arcos romanos, plazas nobles y piedras con mucha historia. Luego hubo ducha al sol, dudas camperiles y acabamos durmiendo en un área de picnic que de noche daba más respeto del esperado.
Dormimos con viento que aullaba más que yo, despertando a papi Edu para pelear con la calefacción. Luego niebla, Tarazona que parece Italia, un sanatorio abandonado que da yuyu y un escondite perfecto junto a un embalse oscuro.
La lluvia y la pereza nos dejaron atrapados en la cámper toda la mañana, pero al subir al Santuario de la Misericordia el viento rugÃa afuera y la calefacción nos convirtió el interior en un refugio perfecto.
Un monstruo de acero plantado junto al rÃo, ruinas que asoman como recuerdos y un final perfecto a orillas del Ebro. Hoy viajamos despacio, con frÃo, viento y muchos pusis vigilando cada paso.
Off-road, curvas, monasterios históricos y vistas de infarto: hoy despedimos la escapada con un dÃa que mezcla aventura, historia y relax en la cámper.
¿Un pueblo fantasma, una iglesia modernista y vistas que quitan el aliento? Hoy nos perdemos por carreteras de curvas y rincones sorprendentes.
Después de más de un mes en Berga y dos pasos por el taller, por fin volvemos a rodar. Es dÃa de Constitución, la pelu está cerrada y la cámper nos lleva hasta un rincón precioso cerca de Bonastre donde todo vuelve a encajar.
La lluvia no entiende de horarios ni de caminos, pero yo sÃ: sigo el olor de la aventura. Entre niebla, uno de los pueblos más bonitos del paÃs y una carretera que no lleva a ningún sitio, descubrà que a veces eso es lo mejor.