¡Vaya día movidito, amigos peludos y humanos curiosos! Hoy os voy a contar las peripecias que vivimos en Tskaltubo y Kutaisi, dos lugares que no se olvidan fácilmente, ¡así que atentos!
El sitio donde pasamos la noche era tan chachi que mi papi decidió sacar su "yo ingenioso" y utilizar un "dron casero" para grabar el lugar.
Anoche nuestra cámper parecía estar en la meca de los perros curiosos.
¡Qué día más "perros" hemos tenido, chavales! Aquí estoy de nuevo para contaros nuestras peripecias en Georgia. -.
Ayer llegamos a un lugar de lo más peculiar: las fuentes termales de Vani. Pero, lamentablemente había tanta gente que ni yo, ni mi papi, ni Tito Joan pudimos disfrutar de un buen remojón.
La noche pasada nos quedamos en un aparcamiento que no era precisamente el Ritz, pero dormimos como bebés. ¿Por qué? Porque, amigos míos, era un aparcamiento de hormigón.
Hoy ha sido un día de locura, de esos que uno no olvida fácilmente. Imaginad despertar con vistas al majestuoso monasterio de Vardsia, pero, ¡oh sorpresa!
Hoy os cuento una historia que se desliza más rápido que un hueso por el suelo de la cocina, porque, para serte sincero, hemos estado más tiempo en el coche que yo buscando mi pelota perdida.
Hoy ha sido un día de encuentros simpáticos. Muy divertido.
Si crees que después del día intenso de ayer, hoy tocaría un día más tranquilo... estás equivocado.
Me parece que hoy hemos compensado todo el relax de ayer. Madre mía, qué día más completo!