Entre chubascos esquivados, cafĂ©s con pastel, mĂşsica de Ăłrgano y murallas en forma de estrella, descubrimos Kinsale de arriba abajo y cerramos el dĂa con paseo por los bosques de Ballymartle.
🛡️ Global Tracking 2025
Exploramos Cork con su Mercado Inglés, catedral imponente y murales vibrantes. La tormenta nos alcanzó, pero seguimos hacia Scaragh Woods, un escondite mejor de lo esperado.
DormĂ tranquilo en el bosque hasta que papi me llevĂł a Cahir y Cashel, donde los castillos me dejaron fuera del plan. En Kilkenny me resarcĂ jugando como loco con manzanitas caĂdas.
Entre castillos medievales, duchas gratis y barreras imposibles, terminĂ© el dĂa como un rey perruno vigilando un aparcamiento junto a un cementerio.
Entre tormentas y ruinas descubrĂ un dolmen gigante, un castillo embrujado y los senderos de Glendalough. Yo posaba como arqueĂłlogo perruno mientras papi Edu y tito Joan luchaban con la lluvia.
Entre ráfagas de viento vimos el Guinness Lake desde lo alto, paseamos por el inmenso Corkagh Park, nos colamos en Ikea sin albóndigas para mà y despedimos a tito Joan en el aeropuerto.
Hoy sin tito Joan, con lluvia y multas misteriosas, recorrimos carreteras de peaje invisibles, exploramos ruinas misteriosas y acabamos olfateando la costa de Wicklow.
Entre dunas, playas y chaparrones, seguimos la ruta hasta un rincón solitario cerca de Tintern Abbey. A veces la lluvia también sabe a aventura.
Entre ruinas milenarias y un puente gigante, corrĂ, olfateĂ© y saltĂ© entre charcos mientras la lluvia nos acompañaba. Waterford nos esperaba con aventuras y vistas al rĂo.
De reyes vikingos a playas prohibidas, pasando por un marinero de metal que nunca pestañea. Yo, con la cola en alto, vivĂ un dĂa de castillos, acantilados y siestas con ronquidos gloriosos.
De ruinas medievales a ferris tragacoches, pasando por el faro más viejo del planeta y una cena tardĂa con viento en modo secador industrial: dĂa completito para un perro explorador y su humano despistado.
De playas interminables a dunas y reservas naturales, terminamos el dĂa entre colinas y brezos, explorando, jugando y disfrutando del Ăşltimo rincĂłn secreto antes de despedir Irlanda.