Frío inesperado, desvío improvisado y los “tres dedos” de Calcídica. Cala rápida, carretera junto al mar y atardecer de premio entre Kassandra y Sithonia. No está mal el cambio de plan.
🛡️ Global Tracking 2026
Kilómetros de playa vacía, el Olimpo vigilando desde lejos y yo enterrando la pelota como si no hubiera mañana. Todo perfecto… hasta que llegaron los mosquitos en modo invasión.
Madrugón absurdo en el barco, llegada exprés a Grecia y parada en un cañón que parece partido a hachazos. Acabamos durmiendo junto al río, en plena nada. Y eso sí que mola.
Despertamos con vistas que salvan la noche, nos metemos en un Ostuni lleno hasta arriba y acabamos en un barco más lujoso… con tanto dorado que casi necesito gafas de sol.
Calles con vida, un romano gigante vigilando y carreras locas en la playa. Luego acantilados de película en Polignano… y repostar duele más que pisar una piedra descalzo. Viaje completo 😄
Trescientos kilómetros, una siesta épica y una misión imposible: encontrar dónde dormir. Entre señales, normas nuevas y poco campo útil, hoy tocó improvisar hasta el final.
Hoy tocó coche, gris y viento a raudales, pero al final encontramos un rincón tranquilo en lo alto de Monte di Togna. A veces el aburrimiento también tiene su encanto.
Noche movidita, rumbo sorpresa hacia Génova y un barco lleno de perros “rebeldes”. Entre viento salvaje y esperas eternas, acabamos encontrando refugio perfecto junto al mar.
Cuatro semanas esperando y de repente… ¡boom! Pasaporte, barco gigante y viento en las orejas. Yo solo digo una cosa: si hay pipicán y aventura, este viaje promete. Y empieza fuerte.