Cruzamos el puente romano, paseamos entre catedrales, museos y amigos, entré en bares dogfriendly y hasta en una iglesia convertida en Zara. Salamanca brilló… aunque el hornazo no estuvo a la altura.
in de vrije natuur
Primaire tabs
Entre curvas que parecían un sacacorchos, Google Maps mandándonos a pasear sin sentido y lluvia con ganas de protagonismo, llegamos a La Alberca sanos y salvos. Yo no pedí aventura extrema, pero aquí nadie me hace caso.
Hoy Monfragüe nos recibió pasado por agua y sin rapaces, pero con rocas enormes, ciudades con historia, reencuentros inesperados y una noche tranquila junto al embalse. No todo vuela, pero todo suma.
Hoy paseé por uno de los pueblos más bonitos de España, olí siglos de historia, comí terraza al sol y acabé la jornada bajo un puente románico. De esos días que se guardan en el hocico para siempre.
Hoy olía a día grande desde primera hora. Un embalse perfecto, una carretera vacía como un cuenco recién lamido y Cáceres entera para pasearla a cuatro patas. Mucha piedra antigua, poco tráfico y final de cine.
Salí a mear de noche y me encontré cara a cara con un zorro. Luego vinieron pueblos tranquilos, romanos por todas partes, mucho jamón y un rincón secreto junto al agua donde dormir de lujo.
Salimos tranquilos por la nacional, sin prisas ni tráfico, y acabé paseando por plazas con historia, mirando monumentos imposibles y durmiendo junto a un embalse con pescadores nocturnos. Día redondo de patas y ruedas.
Ik werd wakker op een nieuwe plek, lekker zonnetje, goed bed, en daarna… wasmachine, park, vliegvelden en een terras vol luidruchtige mensen. Maar uiteindelijk, rust en uitzicht op Sevilla, dat is wat telt.
We sliepen matig en kwamen laat in Guadalupe aan, maar het dorp ontving ons met kalmte en oude stenen. Papi Edu verdwaalde tussen kloosters, relikwieën en een kleine, zwarte Maagd, terwijl ik de camper in de gaten hield.
Het is ochtend met regen, maar Plasencia knipoogt naar ons en het stopt net met regenen als we aan de wandeling beginnen. Middeleeuwse poorten, twee kathedralen, nerveuze Koninginnen-aankopen en een einde van de dag tussen gieren, rotsen en een brug uit de zeventiende eeuw waar we in stilte slapen.
Vandaag leerde ik dat niet alle dorpen je bekoren, dat sommige kehlen meer bekeken dan bewandeld worden en dat er in het Rosarito-stuwmeer meer dan genoeg ruimte is om te rennen, te spelen... en een drone tegen een verraderlijke tak te laten crashen.
Vandaag heb ik middeleeuwse bruggen veroverd, stadsmuren met uitzicht op de rivier en bergen vol sneeuw en zelfmoordsledes. Van Talamanca naar Buitrago en van de haven van Morcuera naar een bos dat perfect is om lekker warm in te slapen.