Un campamento espontáneo a un metro de mi almohada, el temido escáner de rayos X y un formulario que parecĂa un jeroglĂfico. Cruzar la frontera rusa se convirtiĂł en un juego de paciencia infinita donde los militares resultaron ser más majos que las pesetas.
🛡️ Global Tracking 2026
Una mole de piedra digna de gigantes, una carretera que marea solo de verla en el mapa y nieve en pleno mayo. La marcha hacia el norte continuĂł entre camiones lentos y tĂşneles que parecen sacados de una pelĂcula de terror.
Un termĂłmetro en zonas prohibidas, un mes de ropa sucia dando vueltas y un fajo de rublos conseguido en un callejĂłn oscuro. Cruzar a Rusia requiere superar un gymkana de humanos que casi nos deja sin aliento.
Una escalera colgada de una roca que daba vértigo solo de mirarla y una ciudad encajonada en un valle lleno de cabinas flotantes y cables oxidados. El viaje por Georgia continuó entre herencia soviética y un escondite secreto azotado por el viento.
Hoy la camper se siente un poco más grande y silenciosa porque Tito Joan ha puesto rumbo a casa, pero Papi Edu y yo hemos ahogado las penas entre hormigón soviético y un escondite de altura.
ÂżOs ha pasado eso de llegar a un sitio y sentir que ya habĂ©is olido ese árbol antes? Pues hoy hemos tenido un dĂ©jĂ vu con olor a huevos podridos, policĂas con prisas y un prado de los que quitan el sentido.
El viento nos echó de la plantación de té y empezó una mudanza nocturna sin plan fijo. Frontera con sorpresa incluida, Batumi lleno de contrastes y un final con pasteles, velas y cámper en calma.
Una ciudad entera desaparecida bajo el agua, carreteras imposibles entre montañas y una estatua gigantesca de Atatürk vigilando Artvin desde las alturas. Y acabamos durmiendo entre plantaciones de té y teleféricos voladores.
Sobrevivimos a otro “atajo” de Papi Edu entre nieve, curvas y montañas. AcabĂ© haciĂ©ndome famoso en un museo perdido y casi dormimos al lado de un rĂo con alarma de inundaciĂłn incluida.
Cruzamos un puerto de montaña cubierto de nieve, casi me congelo las patas haciendo fotos heroicas y acabamos durmiendo escondidos en una cantera. Glamour viajero nivel Chuly.
Subimos hasta tumbas reales excavadas hace más de dos mil años en la montaña de Amasya. Luego llegĂł uno de esos dĂas de carretera larga, fuentes infinitas y dormir sin saber aĂşn dĂłnde hemos acabado.
Hoy explorĂ© un castillo gigante sobre Amasya, paseĂ© entre casas otomanas junto al rĂo y mis humanos acabaron siendo lijados y aplastados en un hammam turco. Yo preferĂ vigilar la camper.