Salimos sin rumbo, paramos en un cementerio que da paz en vez de miedo y acabamos durmiendo donde nos pilla la noche. Así empiezan las mejores escapadas.
cámper
Off-road, curvas, monasterios históricos y vistas de infarto: hoy despedimos la escapada con un día que mezcla aventura, historia y relax en la cámper.
¿Un pueblo fantasma, una iglesia modernista y vistas que quitan el aliento? Hoy nos perdemos por carreteras de curvas y rincones sorprendentes.
Después de más de un mes en Berga y dos pasos por el taller, por fin volvemos a rodar. Es día de Constitución, la pelu está cerrada y la cámper nos lleva hasta un rincón precioso cerca de Bonastre donde todo vuelve a encajar.
Después de tantos kilómetros y montañas, volvimos a Berga. Papi pasó por el taller, el tito Joan le arregló el pelo y la yaya me prohibió el sofá. ¡Qué duro es ser un perro peludo en casa!
El sol volvió a brillar después de la niebla, y acabamos caminando por una muralla china… ¡en España! Entre rocas afiladas, pueblos fantasmas y caminos imposibles, fue un día de pura aventura perruna.
La lluvia no entiende de horarios ni de caminos, pero yo sí: sigo el olor de la aventura. Entre niebla, uno de los pueblos más bonitos del país y una carretera que no lleva a ningún sitio, descubrí que a veces eso es lo mejor.
Entre llamas que escupen, fotógrafos que posan y túneles que llevan de Francia a España, papi y yo vivimos un día de altura. Literalmente: más de dos mil metros de pura aventura y humor montañero.
Hoy descubrí que los “circos” de los Pirineos no tienen payasos, pero sí carteles que parecen una broma. Dos montañas, tres prohibiciones y un papi decidido a hacer fotos aunque me toque vigilar la camper. ¡Menos mal que en el Col du Tourmalet los perros sí dormimos calentitos!
Entre montañas gigantes y viento siberiano, descubrí el circo más serio del mundo: el de Gavarnie. Sin payasos, pero con rocas que hacen de público y un papi que casi se convierte en contrabandista.
Hoy nos invadió la pereza y salimos a la una, con la elegancia de quien domina el arte de no hacer nada. Lidl, diésel barato y los Pirineos asomando: un día de vagancia con vistas.
Hoy exploramos Toulouse a pata, vimos iglesias, puentes y hasta un Beluga XL de Airbus volando como un camión gigante. Terminamos la jornada a orillas del río Garonne, tranquilos y solos.