Hoy ha sido un día lleno de kilómetros, aviones restaurantes, gözleme, basura y un perro callejero con gustos cuestionables.
Este día ha sido una aventura llena de emoción y diversión, desde problemas con los frenos hasta momentos de relajación en un monte con vistas a la playa.
Hoy combinamos la productividad con la diversión, y mis dos guardianes del dinero, mi papi y mi títo, sacaron sus billeteras y les hicieron sudar.
El sitio donde pasamos la noche no era precisamente un hotel de lujo, pero ¿quién necesita una cama mullida cuando tienes una cámper llena de diversión?
Hoy nos pasó lo que suele pasar en los planes de viajes: todo cambió. En lugar de recorrer la soleada Antalya, nos encontramos persiguiendo una catarata urbana. ¡Pero no una catarata cualquiera!
Después de pasar una noche tranquila en el hermoso bosque, emprendimos un viaje en coche hacia la ciudad de Perja.
Habíamos pasado la noche en plena naturaleza, en una duna cerca de la playa. El sonido de las olas rompiendo en la orilla era música para mis oídos.
La moraleja de hoy es: a veces, la vida es como un coche en movimiento, pero si sigues adelante, siempre hay una playa esperándote al final.
Hoy ha sido otro capítulo en la crónica de aventuras de mi papi y mi Tito - un día lleno de cultura e historia para ellos, pero para mí, bueno, ha sido un día de relax extremo y aburrimiento deluxe
Hoy he aprendido que la vida está llena de sorpresas, desde mezquitas majestuosas hasta sabrosos döner kebaps por menos de 1 euro.
Después de una noche tranquila en el hermoso valle de Ihlara, nos subimos al coche y nos dirigimos hacia un pequeño volcán. Desde lo alto tuvimos una vista espectacular del monte Hasan Dağı.
Hoy nos aventuramos en un sendero que era tan largo como las historias de mi abuela, pero al menos mucho más chulo. Permitidme relataros esta epopeya.