Día 189:

 

Embalse de la Tranquera – Medinaceli

Cascadas, túneles y barro: el día grande del Monasterio de Piedra

Geluidsbestand
154

Arrancamos el día con calma. Por la mañana había niebla, espesa y silenciosa, de la que te hace pensar que el mundo todavía no ha terminado de arrancar. Cuando se fue levantando, nosotros hicimos lo mismo. Antes de irnos dimos un vistazo al mirador donde habíamos dormido. De día se veía aún mejor y yo aproveché para una inspección rápida del terreno, por si acaso alguien había cambiado el paisaje durante la noche.

En coche tardamos unos diez o quince minutos hasta el Monasterio de Piedra. Aparcamos sin drama, que ya cuenta como éxito, y papi Edu fue a la taquilla a comprar su entrada para el parque. Yo entré gratis, con correa y actitud profesional. El Monasterio de Piedra es un antiguo monasterio cisterciense rodeado por un parque natural enorme, famoso por sus cascadas, ríos y senderos.

Y lo de enorme no es una exageración. Pasamos más de dos horas caminando entre cascadas, árboles, escaleras, túneles, estanques y miradores. Todo verde, húmedo y espectacular. Agua cayendo por todas partes, caminos que suben y bajan sin pedir permiso y olores interesantes cada cinco pasos. A mí me encantó. Mucho espacio, mucha naturaleza y humanos felices, que eso siempre se nota en el ritmo del paseo.

Después del parque, yo me quedé en la cámper mientras papi Edu visitaba el monasterio por dentro. El Monasterio de Santa María de Piedra fue fundado en el siglo XII por monjes cistercienses. Cuando volvió, su veredicto fue claro: bonito, pero un poco decepcionante. Se ve poco y la iglesia estaba cerrada por obras. Así que confirmé que mi decisión de quedarme dentro había sido muy sensata.

Comimos en la cámper y luego tocó coche otra vez. Un buen tramo de autovía rumbo oeste, rápido y sin complicaciones. Yo aproveché para dormir profundamente, que eso también es parte importante del viaje.

Ya casi de noche llegamos a Medinaceli. Hay un área de autocaravanas grande, de tierra y barro, con servicios de agua potable y para aguas grises. En el aparcamiento hay unas cinco cámperes más. Nosotros también nos quedamos aquí a dormir. Mañana exploraremos Medinaceli, pero eso ya será otra historia.

Yo, por ahora, misión cumplida. Patas cansadas, hocico contento y la sensación de haber pasado un día muy, muy bien.

Añadir nuevo comentario

CAPTCHA
Resuelva este simple problema matemático y escriba la solución; por ejemplo: Para 1+3, escriba 4.