Hoy nos invadió la pereza y salimos a la una, con la elegancia de quien domina el arte de no hacer nada. Lidl, diésel barato y los Pirineos asomando: un día de vagancia con vistas.
Occitania
Entre montañas gigantes y viento siberiano, descubrí el circo más serio del mundo: el de Gavarnie. Sin payasos, pero con rocas que hacen de público y un papi que casi se convierte en contrabandista.
Hoy descubrí que los “circos” de los Pirineos no tienen payasos, pero sí carteles que parecen una broma. Dos montañas, tres prohibiciones y un papi decidido a hacer fotos aunque me toque vigilar la camper. ¡Menos mal que en el Col du Tourmalet los perros sí dormimos calentitos!
Entre llamas que escupen, fotógrafos que posan y túneles que llevan de Francia a España, papi y yo vivimos un día de altura. Literalmente: más de dos mil metros de pura aventura y humor montañero.