Hoy cumplo once años en Zaragoza. Por la mañana hay Belchite y caminos largos. Por la tarde pastel perruno, una vela con el once y un regalo nuevo. DĂa completo, vida completa.
🇪🇸 España
Hoy paseĂ© por un pueblo congelado en la guerra, explorĂ© una Pequeña Rusia en silencio absoluto y presenciĂ© una ducha libre que nadie habĂa pedido. Acabamos durmiendo entre pinares, con la historia aĂşn oliendo a piedra vieja.
Un monstruo de acero plantado junto al rĂo, ruinas que asoman como recuerdos y un final perfecto a orillas del Ebro. Hoy viajamos despacio, con frĂo, viento y muchos pusis vigilando cada paso.
Vandaag rook ik stenen van duizend jaar oud, stak verdachte loopbruggen over in mijn armen en overleefde een donkere tunnel vol modder. Dertien kilometer verderop vond ik een perfecte plek om te slapen en meer kattenkwaad te plannen.
Salimos sin rumbo, paramos en un cementerio que da paz en vez de miedo y acabamos durmiendo donde nos pilla la noche. AsĂ empiezan las mejores escapadas.
Off-road, curvas, monasterios histĂłricos y vistas de infarto: hoy despedimos la escapada con un dĂa que mezcla aventura, historia y relax en la cámper.
ÂżUn pueblo fantasma, una iglesia modernista y vistas que quitan el aliento? Hoy nos perdemos por carreteras de curvas y rincones sorprendentes.
DespuĂ©s de más de un mes en Berga y dos pasos por el taller, por fin volvemos a rodar. Es dĂa de ConstituciĂłn, la pelu está cerrada y la cámper nos lleva hasta un rincĂłn precioso cerca de Bonastre donde todo vuelve a encajar.
Un desvĂo inesperado nos llevĂł a San Miguel del Fai. Monasterio, bosque, ruinas y un sendero que solo algunos se atrevieron a bajar. Yo sĂ. Papi Edu tambiĂ©n. Y eso ya dice mucho.
A las cuatro de la madrugada saquĂ© a papi Edu de la cama para un paseo urgente. Luego llegaron los cafĂ©s al sol, un castillo raro y un dĂa tranquilo en Lloret que me sorprendiĂł para bien.
Cambio de ruedas por sábanas: dos dĂas en Lloret de Mar con papi y los titos. Entre bufĂ©s humanos y paseos con olor a mar, descubrĂ que tambiĂ©n sĂ© relajarme... un poco.
Después de tantos kilómetros y montañas, volvimos a Berga. Papi pasó por el taller, el tito Joan le arregló el pelo y la yaya me prohibió el sofá. ¡Qué duro es ser un perro peludo en casa!