Primeras pruebas con el dron DJI Flip en Berga. Papi Edu se puso creativo con los modos automáticos, que son funciones que hacen que el dron vuele solo siguiendo movimientos programados: te rodea, se aleja, te sigue… como si tuviera cerebro propio.
Después lo subió hasta 120 metros y… sorpresa. Desde el aire, Berga parece un pueblo de postal, con sus tejados, calles y todo rodeado por los Prepirineos. Un sitio con mucha historia, conocido por la Patum y su ambiente de montaña.
Yo me quedé en casa, observando desde la terraza como un supervisor profesional. Todo muy bien… hasta que al aterrizar nos dimos cuenta de que aquí no se puede volar por la presencia de un helipuerto. La app no dijo nada en ese momento, pero bueno… estas imágenes ya son únicas.
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