cámper
Un día de colada con rescate de efectivo, hamburguesas locales y un cambio de aires estratégico. Nos mudamos al aparcamiento del aeropuerto para esperar el gran reencuentro de mañana.
Un adiós forzoso al paraíso, un monumento ecuestre en la autovía y una charla overland vía traductor. Cruzamos el contraste radical de Astaná, pasando de los bloques grises a los rascacielos hipermodernos.
El arte de la siesta perfecta, reparaciones de supervivencia y una interrupción oficial. Nos declaramos en huelga de coche (otra vez) en nuestro edén de Damsá y recibimos la visita de las fuerzas del orden mientras Papi Edu "oficinaba" al aire libre.
Una lección de civismo escolar, un desvío de cuatro kilómetros por la estepa profunda y una invasión de moscas mutantes que nos obligó a huir a toda pastilla. Al final, el satélite nos guio hasta un nuevo oasis secreto.
Una tregua de asfalto bajo la sombra de los pinos, un paseo entre pájaros y un valiente humano sumergiéndose en aguas polares. Nos declaramos en huelga de coche y disfrutamos de un merecido segundo round en nuestro paraíso.