Hoy no tengo mucho que contaros pero después de un día en Georgia creo que ya puedo decir que me gusta este país.
Hoy hemos pasado un buen rato con el papeleo en la frontera. Es que hemos llegado a Georgia, país número 13 en este viaje.
Como sabéis, no somos muy amantes de las ciudades, y las ciudades turcas no suelen ser muy bonitas. Pero hoy pasamos un rato bueno en la ciudad de Kars.
¡Cómo mola dormir en el desierto! En toda la noche y toda la mañana no hemos visto ni un alma, ni viva ni muerta.
Hay de estos días que odio, mientras mi papi y mi tito disfrutan a tope. Y hoy ha sido uno de estos días.
Hoy no hemos hecho mucho más que desplazarnos en coche, pero estoy contento.
Imaginad esto: una noche de sueño en el cráter del volcán, y lo primero que veo al despertar es un paisaje de infarto.
La ubicación para pasar la noche era un festín para los ojos... ¡y el estómago!
Hemos tenido otro día de aventuras, explorando lugares sorprendentes y compartiendo momentos con gente amable.
Después de una noche en un parque lleno de barbacoas (cosa que me dejó con hambre, ¡por cierto!), nos subimos al coche y nos dirigimos al sureste.
Nuestro día comenzó al pie del majestuoso castillo de Kale, donde habíamos pasado la noche en la cámper. Por la mañana decidimos hacer una subida a lo "modo canino" hacia el castillo.
Habíamos pasado la noche en un sitio espectacular, una plataforma de madera con vistas al monasterio de Sumela.