Día 3:

 

Monte di Togna – Barletta

Buscar sitio en Italia ya no es tan fácil

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Si ayer fue aburrido, hoy ha sido como ver llover durante horas sin poder salir. Mucho coche, poco movimiento y cero emoción… salvo una siesta que se nos fue de las manos. Al final cayeron casi trescientos kilómetros, que se dicen rápido, pero se sienten largos.

Salimos tarde, eso sí, porque el sitio de Monte di Togna merecía la pena. Vistas amplias, tranquilidad y ese aire fresquito que te hace pensar “cinco minutos más”… que en humanos suelen ser treinta. Al final arrancamos y pusimos rumbo hacia el sur otra vez, con la idea de ir acercándonos a Foggia.

La mañana fue básicamente carretera. Ni aventuras, ni sustos, ni nada raro. A mediodía paramos junto a una iglesia en medio del campo para comer algo y descansar un poco. Y ahí vino el momento estrella del día: la siesta. Una siesta de las buenas, de las que empiezan como “cierro los ojos un momento” y acaban siendo más largas que una película sin palomitas.

Después seguimos ruta, ya con la idea de buscar sitio para dormir cerca de Foggia. Y aquí empezó el pequeño drama del día. Resulta que en toda la zona… nada. O casi nada. En Park4night apenas aparecían opciones y muchas eran solo de aparcamiento de día. Papi Edu no paraba de decir que antes esto era más fácil, que había áreas para autocaravanas, sitios en la naturaleza… pero ahora, nada de nada. Y no es solo sensación.

En los últimos años en Italia han cambiado algunas cosas. Los municipios tienen ahora más margen para prohibir la pernocta en campers, incluso aunque no estés acampando como tal. Es decir, puedes estar perfectamente estacionado, sin sacar ni una silla, pero aun así te pueden decir que ahí no se duerme. Y muchos sitios han empezado a llenar todo de señales. Resultado: encontrar un sitio tranquilo se ha vuelto más complicado que montar un mueble sin instrucciones.

Además, la zona tampoco ayuda mucho. Mucho campo de cultivo, todo bastante abierto, pero poco sitio claro donde decir “aquí sí”. Así que seguimos tirando de mapa y encontramos un sitio que pintaba bien: el aparcamiento del santuario della Madre di Dio Incoronata di Foggia.

Llegamos… y festival de señales. Prohibido aparcar, prohibido autocaravanas, prohibido casi respirar. Había más normas ahí que en un examen sorpresa. Aun así, como en papeles nuestra camper no es exactamente una camper, nos quedamos un rato y aprovechamos para dar un paseo por el bosque cercano. Eso sí, muy tranquilos, sin hacer ruido, como si estuviéramos de incógnito. Pero dormir allí… ni de broma. Olía a multa nocturna de las que aparecen justo a medianoche, como los fantasmas pero con uniforme. Así que tocó plan B otra vez.

La única opción sin desviarnos mucho era seguir hasta Barletta. Y allá fuimos. Llegamos ya de noche y encontramos un sitio en un descampado frente a una iglesia. No es el paraíso, pero cumple. Está en Park4night y había más opciones por la ciudad, pero este nos encajó.

Eso sí, tiene sus cosas: un tren pasa a unos cincuenta metros y cada media hora la iglesia suelta su campanada. Pero oye, dentro de lo que cabe es un ruido “educado”. Sabes cuándo viene, no te sorprende. Mucho mejor que esos ruidos raros que no sabes si son viento, fantasmas o alguien montando un mueble a las tres de la mañana. Así que aquí estamos. Día largo, poco emocionante, pero misión cumplida.

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