La lluvia no entiende de horarios ni de caminos, pero yo sĂ: sigo el olor de la aventura. Entre niebla, uno de los pueblos más bonitos del paĂs y una carretera que no lleva a ningĂşn sitio, descubrĂ que a veces eso es lo mejor.
🛡️ Global Tracking 2025
El sol volviĂł a brillar despuĂ©s de la niebla, y acabamos caminando por una muralla china… ¡en España! Entre rocas afiladas, pueblos fantasmas y caminos imposibles, fue un dĂa de pura aventura perruna.
Después de tantos kilómetros y montañas, volvimos a Berga. Papi pasó por el taller, el tito Joan le arregló el pelo y la yaya me prohibió el sofá. ¡Qué duro es ser un perro peludo en casa!
DespuĂ©s de más de un mes en Berga y dos pasos por el taller, por fin volvemos a rodar. Es dĂa de ConstituciĂłn, la pelu está cerrada y la cámper nos lleva hasta un rincĂłn precioso cerca de Bonastre donde todo vuelve a encajar.
ÂżUn pueblo fantasma, una iglesia modernista y vistas que quitan el aliento? Hoy nos perdemos por carreteras de curvas y rincones sorprendentes.
Off-road, curvas, monasterios histĂłricos y vistas de infarto: hoy despedimos la escapada con un dĂa que mezcla aventura, historia y relax en la cámper.
Salimos sin rumbo, paramos en un cementerio que da paz en vez de miedo y acabamos durmiendo donde nos pilla la noche. AsĂ empiezan las mejores escapadas.
Vandaag rook ik stenen van duizend jaar oud, stak verdachte loopbruggen over in mijn armen en overleefde een donkere tunnel vol modder. Dertien kilometer verderop vond ik een perfecte plek om te slapen en meer kattenkwaad te plannen.
Un monstruo de acero plantado junto al rĂo, ruinas que asoman como recuerdos y un final perfecto a orillas del Ebro. Hoy viajamos despacio, con frĂo, viento y muchos pusis vigilando cada paso.
Hoy paseĂ© por un pueblo congelado en la guerra, explorĂ© una Pequeña Rusia en silencio absoluto y presenciĂ© una ducha libre que nadie habĂa pedido. Acabamos durmiendo entre pinares, con la historia aĂşn oliendo a piedra vieja.
La niebla nos retuvo, la ciudad nos puso a prueba y la gasolina casi se nos escapa. Un dĂa sin turismo, pero lleno de pequeñas aventuras y decisiones improvisadas.
La lluvia y la pereza nos dejaron atrapados en la cámper toda la mañana, pero al subir al Santuario de la Misericordia el viento rugĂa afuera y la calefacciĂłn nos convirtiĂł el interior en un refugio perfecto.