Creía que íbamos a pasar el día entre hierba y siestas, pero papi Edu arrancó el motor y acabamos explorando castillos, ríos y pueblos de cuento antes de dormir junto al lago Rouffiac.
área autocaravanas 🚐
Oradour-sur-Glane nos deja sin palabras y sin paseo. Yo, el único perro del mundo vetado por la historia, espero fuera mientras papi visita las ruinas. Al final del día, la calma vuelve entre árboles y tornillos.
Un castillo fotogénico, un puente sin perro modelo, lluvia saboteaplanes y un papi que exprime cada área como si fuera magia nómada. ¿Quién dijo que un día gris no puede brillar?
Amanecí navegando, hice pis al lado del “baño canino”, conocí collies internacionales y papi devoró media carta del ferry. Llegamos a Cherbourg sin gasoil y acabamos durmiendo entre autocaravanas francesas.
Probé medicina danesa a la fuerza, paseé entre casas de hace siglos y vi vikingos en los semáforos. Aarhus no da tregua ni al bolsillo ni a las patas. ¡Día intenso!
Nos despertamos en Goncourt y disfrutamos de una caminata variada de 10 km con campos, aldeas, vacas y un bosque embarrado. Luego nos trasladamos al norte, pasando por ríos y un Mosela inundado, hasta encontrar un aparcamiento adecuado en Liverdun, donde vamos a dormir.
Hoy la lluvia arruinó nuestros planes, así que tomamos la autopista. Nos quedamos en un área de autocaravanas en Cressanges y paseamos por el pueblo al anochecer cuando dejó de llover.
Exploramos Figeac entre buen rollo. ¡Comimos, descansamos y recargamos energías para la siguiente aventura! En Rocamadour, caos turístico y escalada épica con vistas alucinantes. ¡Gratis para mí!
¡Qué cambio en Albi! Ayer, calor y paseos en camiseta de manga corta; hoy, lluvia y frío. Por la tarde, salió el sol y volvimos al centro, aunque todo estaba cerrado. Aun así, disfrutamos de la ciudad. Decidimos quedarnos otra noche en este área de autocaravanas, ahora más tranquila tras el fin de semana.