Una pelea de bar macarra a cuatro patas, el río Volga desbordado y un GPS que decidió tomarse unas vacaciones. El viaje por Rusia se convirtió en una yincana digital donde comunicarse con el mundo exterior requirió técnicas de espionaje del siglo pasado.
🇷🇺 Rusia (Россия)
Un despertar con la policía chechena, rascacielos que brotaron de las cenizas de la guerra y un paseo triunfal donde fui la estrella indiscutible. Grozny nos abrió las puertas en un día de contrastes brutales y persecución de señal.
Un GPS que se volvió completamente loco, un fajo de rublos difícil de conseguir y un control policial de lo más cómico. El viaje por Rusia arrancó entre monumentos colosales, tráfico intenso y un misterioso laberinto sin satélites.
Un campamento espontáneo a un metro de mi almohada, el temido escáner de rayos X y un formulario que parecía un jeroglífico. Cruzar la frontera rusa se convirtió en un juego de paciencia infinita donde los militares resultaron ser más majos que las pesetas.