Hoy me quedé vigilando la cámper mientras Edu se perdÃa entre reyes, pasillos infinitos y piedras muy serias en El Escorial. Luego paseÃmos entre belenes gigantes y acabamos durmiendo en un área oscura y silenciosa, ideal.
🇪🇸 De Berga a Sevilla
Hoy el sol nos despertó con ganas de paseo. Bosques tranquilos, un valle que se esconde, puertos de montaña con historia y un final perfecto junto al rÃo. De esos dÃas que se saborean despacio.
Hoy aprendà que no todos los pueblos enamoran, que algunas gargantas se miran más que se caminan y que en el embalse de Rosarito hay espacio de sobra para correr, jugar… y estrellar un dron contra una rama traicionera.
Hoy despedimos el año entre nieve, carreteras de montaña y silencios que abrigan. Subimos a Gredos casi sin plan, buscando frÃo y calma, y acabamos celebrando la Nochevieja más tranquila posible, a 1450 metros, calentitos y felices.
Hoy me perdà entre cabras monteses, calzadas romanas y senderos que parecÃan esconder secretos. El agua del rÃo nos acompañó todo el camino, y la montaña nos regaló la última luz del dÃa.
Hoy la lluvia mandaba más que nosotros. Plasencia se nos escapó entre viento y paraguas invisibles, el barro ganó varias batallas y acabamos refugiados en la cámper, secos, calentitos y tan tranquilos.
Amanece con lluvia, pero Plasencia nos guiña un ojo y deja de llover justo al empezar a pasearla. Puertas medievales, dos catedrales, compras nerviosas de Reyes y un final de dÃa entre buitres, rocas y un puente del siglo diecisiete donde dormimos en silencio.
Hoy el dÃa fue de esos que se deslizan despacio. Un puente románico al amanecer, charla inesperada entre campers, Trujillo en lo alto y una antigua estación donde ya no pasan trenes pero sà la calma.
Dormimos regular y llegamos tarde a Guadalupe, pero el pueblo nos recibió con calma y piedra antigua. Papi Edu se perdió entre claustros, reliquias y una Virgen pequeña y negra, mientras yo vigilaba la cámper.
Hoy amanecà con sol y frÃo en un sitio tan perfecto que papi Edu lo dejó marcado para otros viajeros. Charlé con un holandés curioso, pasé por pueblos aburridos en Reyes y acabé calentito en Llerena, sin prisas y sin ruido.
Hoy tocó frÃo, llovizna y un paseo exprés por Llerena que de dÃa no mejora mucho. Luego lavadoras, secadoras rebeldes, carretera tranquila y acabamos durmiendo con Sevilla brillando a lo lejos.
Hoy bajamos a Sevilla sin prisa y sin épica, entre compras, parkings y decisiones poco heroicas. Al final ganaron los eucaliptos, el silencio y un sitio conocido donde dormir tranquilo.