Hoy hemos visitado Brest, una ciudad casi en el punto más occidental de Francia.
Hoy no hemos hecho demasiadas cosas pero ¡por dios, qué calor hace! Dice mi papi que hemos tenido 38 grados.
Aparte de los desplazamientos en coche (que no me acaban de gustar nada de nada) hemos tenido un día muy completo y divertido.
Hoy hemos venido a La Rochelle, una ciudad en la costa que mi papi había elegido más o menos al azar. Pero qué sorpresa más agradable: es un sitio bien bonito.