Tras cinco dĂas de mimos familiares (y esquivar al primo-gato ninja), tocaba volver al asfalto. Lo que no sabĂa es que el barco serĂa más aburrido que un domingo sin pelota.
🇬🇧 Reino Unido
Dormimos mal entre dudas, cuervos y cabezas del revés. Conducimos por túneles verdes llenos de baches hasta un campo de trigo con puesta de sol. Jugando con la pelota llegaron dos tipos… ¡y acabamos invitados a una feria de caballos!
CrucĂ© York de cabo a rabo buscando jamĂłn… y resulta que el de York no es de York. Eso sĂ, encontrĂ© una torre, un puente, una muralla y un humano con pollo. Nada mal para un jueves.
Exploramos Scarborough entre bahĂas, dragones de pedal y lápidas tranquilas. Luego caminamos por los acantilados hasta Boggle Hole, buscando vistas, historia y un sitio donde dormir sin tráfico.
Robin Hood no apareciĂł, pero sĂ una cuesta que casi me saca la lengua por la oreja. Luego vimos una iglesia rota muy importante, aunque tuvimos que espiarla por encima del muro. Planazo.
Entre espinas traicioneras, vientos despeinantes y lluvia inglesa, cruzamos media isla en busca de un rincĂłn seco. ÂżLo encontramos? ¡SĂ! Pero las espinas siguen en mi memoria perruna…
Montaña arriba, montaña abajo… casi 18 km de aventura, viento en la cara y patas al lĂmite. Pero con bocata, siesta y paisaje brutal, ÂżquiĂ©n se queja?
Pasamos la noche meneándonos como croquetas en sartĂ©n con viento. ¡Y encima agujetas! Pero aĂşn asĂ, hoy tocĂł piedras mágicas, calles con tiendas para humanos montañeros y un mirador con sorpresa final.
Ni castillos ni gaitas: nuestra entrada en Escocia fue discreta. Lluvia, barro, una manguera milagrosa… y una batalla campal contra bichos del infierno.
Entre conos de piedra, mitches asesinos y señales de pago absurdo, recorrimos un lago, dimos mil vueltas y acabamos en un puerto donde el rĂo va y viene segĂşn le da la marea.
Desde el relax total en el puerto de Wigtown hasta los acantilados del Mull of Galloway. Con torre medieval, ruinas sagradas y una cueva de santo. Y yo oliéndolo todo, claro.
Desde el punto más sur de Escocia vimos la Isla de Man e Irlanda. Luego en Portpatrick caminamos entre acantilados y viento hasta otro faro casi idĂ©ntico. ¡DĂa de vistas, faros y orejas al vuelo!