en casa
Un desvío inesperado nos llevó a San Miguel del Fai. Monasterio, bosque, ruinas y un sendero que solo algunos se atrevieron a bajar. Yo sí. Papi Edu también. Y eso ya dice mucho.
Después de tantos kilómetros y montañas, volvimos a Berga. Papi pasó por el taller, el tito Joan le arregló el pelo y la yaya me prohibió el sofá. ¡Qué duro es ser un perro peludo en casa!
Después de 303 días, llegamos a casa. Con el gasoil justo y por carreteras con muchas curvas llegamos a Berga. ¡Qué alegría ver a mi títo Joan y la Yaya! Ahora toca descansar... y hacerme el rey de los sofás.