Tras cinco dĂas de mimos familiares (y esquivar al primo-gato ninja), tocaba volver al asfalto. Lo que no sabĂa es que el barco serĂa más aburrido que un domingo sin pelota.
🇳🇱 PaĂses Bajos
Pastilla antiparasitaria, paseo al centro comercial y cena de despedida… mientras yo me quedo en casa con el pusi vigilando la logĂstica.
Hoy hubo reuniĂłn humana en casa, con visitas, pasteles y... ¡más mimos para el gato que para mĂ! Menos mal que luego salimos a olisquear el campo y recuperar dignidad.
Hoy llovĂa hasta en los pensamientos. Me refugiĂ© en la cama del gato (sĂ, lo confieso). Por la tarde los humanos salieron en bici a un teatro con 4000 personas, mientras yo me quedĂ© vigilando la casa… y al pusi.
Papi se va a nadar con Tito Antonio y yo me quedo en el sofá... ¡pero vuelve con pelotas nuevas! Paseo con lago, molino holandés y selfie incluido. Dormimos en la camper, como toca.
Intento fallido de ducha campestre, autovĂas llenas de camiones y vacas que me miran raro. Pero tambiĂ©n: abrazos, familia y la cámper aparcada frente a casa. ¡Hola de nuevo, Holanda!
Mientras yo me hacĂa amigo del primo-gato y paseaba con la familia, papi y tito Joan se metieron en lĂos en Delft y acabaron con una pierna hinchada en la colina más baja del planeta.
Me dejaron en casa de Tito Antonio y Tita Wilma, pero cuando volvieron, venĂan cargados de historias: tranvĂas, casas torcidas, mercados techados, y hasta un gnomo con ideas raras...