Subimos hasta tumbas reales excavadas hace más de dos mil años en la montaña de Amasya. Luego llegó uno de esos días de carretera larga, fuentes infinitas y dormir sin saber aún dónde hemos acabado.
in the middle of nature 🌲
Hoy exploré un castillo gigante sobre Amasya, paseé entre casas otomanas junto al río y mis humanos acabaron siendo lijados y aplastados en un hammam turco. Yo preferí vigilar la camper.
Descubrimos una ciudad enterrada de gigantes, puertas de piedra vigilando el pasado y un santuario secreto en la roca. Yo iba siguiendo olores, pero acabé viajando en el tiempo con mis humanos.
Me desperté en plena misión nocturna de aeropuerto y de repente apareció Tito Joan. Desde allí el día se convirtió en té sin fin, pavos reales vigilantes y kebabs que parecen magia turca.
Todo listo para Ankara… hasta que una llamada lo cambia todo. Vuelo perdido, improvisación exprés y ahora esperamos en silencio cerca del aeropuerto. Misión nocturna activada.
Mozart sonando bajo las ruedas, desierto de colores y un plan improvisado junto al lago. De noche, el cielo se llena de aves en formación. Puro espectáculo sin entrada.
Subimos torres, callejeamos tranquilos y acabamos frente a cientos de castillitos repetidos como churros. Dron en el aire, viento travieso… y una noche perfecta al otro lado de la colina.
Curvas, casas otomanas y vistas desde lo alto en Taraklı. Göynük queda para mañana. Tras buscar entre pendientes y basura… encontramos sitio plano. Con ruido, sí, pero dormimos rectos.
Looking for the HGS sticker like mad and nothing. Fast motorways, surprisingly fluid traffic in Istanbul and crossing over to Asia without even getting out of the car. Finished with cows and total calm.
An hour and a half of queuing, crossing the bridge, and a welcome with cheap diesel. Everywhere is full of barbecues… until night falls and we are left alone facing the sea. Not a bad start.
A lazy morning, a monastery in the distance and a walk including a heavy dog. Farewell at Lidl and a quiet night in Feres. Tomorrow we cross… and that always promises something.
Nice weather, a “very tower-like” tower, and an essential DIY store stop. We returned to Porto Lagos… and found it empty, with seaweed and the vibe of a weird film. But we slept well all the same.